Soportar con paciencia y fortaleza.
Consiste en mantener la calma y la compostura en situaciones difíciles, soportando el sufrimiento, la adversidad o las dificultades sin quejarse ni perder la dignidad.
Es una expresión de resistencia y perseverancia, a menudo asociada con la idea de mantener la armonía social y evitar causar molestias a los demás.
Al practicar el gaman, se cultiva la paciencia, la fortaleza interior y la capacidad de enfrentar los desafíos con dignidad y resiliencia, lo que puede contribuir a una mayor estabilidad emocional y bienestar a largo plazo.